La sociedad saturada

Nuestro colaborador habitual Alex Oswaldo Sánchez, comparte este interesante artículo.

Por Alex Oswaldo Sánchez
Asesor pedagógico

“Los países en la actualidad, viven bajo una línea muy fuerte “del progreso centrado en el consumismo”, siendo símbolo de bienestar y progreso en cada familia”.

Se puede entender que consumismo es la muestra de una sociedad que promueve la adquisición de productos desmesuradamente sin control, entiéndase que no es malo consumir, pero Consumismo: cuando se decide comprar productos afectando la salud, la estabilidad familiar, la alimentación y generando el endeudamiento como modo de vida, estamos entrando a una “Sociedad Saturada” proclive a un bienestar ficticio.

Debemos acotar que la economía plasmada en el mercado se ha vuelto capaz de “atrapar con astucia al cliente”, porque conoce sus deficiencias en el manejo de su presupuesto, volviéndolo un comprador impulsivo y no reflexivo. Consideremos que una cosa es contar con la capacidad económica suficiente y otra es no tenerla, lo cual es peor, porque el consumismo produce dependencia.

Podemos entender que Sociedad saturada es símbolo del desequilibrio que existe entre producto y poder adquisitivo racional, que significa, que el cliente o comprador decide consumir productos posiblemente por status o imagen y no por alguna necesidad de acuerdo a su modo de vida. Esto conlleva a tener todo en casa, pero sin encontrarle valor alguno, dándole un valor muy alto a los productos o cosas y no de satisfacción consciente, nos referimos a que no nos cuestionamos antes o después: para qué es necesario, por qué lo compré, que importancia tiene para mi familia, me alcanzó el dinero, logré la felicidad o aumenté la angustia de mi hogar.

Cabe resaltar, que la sociedad saturada implica directamente a los Padres de familia, generando un sentimiento de “satisfacción impulsiva”, que es de adquirir productos desmesuradamente para satisfacer las necesidades de sus hijos, ya que cuentan con el endeudamiento como modo de vida (no pueden pagar la escuela, múltiples tarjetas de crédito con incapacidad de pago, etc.), generando en sus hijos la mentalidad de satisfacción sin esfuerzo ni sacrificio. Esto se complica más cuando los padres no tienen presencia en la formación de sus vástagos, haciéndolos seres “Indiferentes”, al no enseñarles el valor de las cosas o de lo que tienen, como decimos “te doy algo pero sin esfuerzo alguno”. De esta manera, la indiferencia es aprendida desde la familia, convirtiendo a los hijos en posibles personas interesadas solo por lo material que por lo afectivo, restándole valor al esfuerzo-sacrificio; como analogía lo podemos entender con el uso de la Tarjeta de crédito “mejor, cómprame algo y luego veré si te quiero de acuerdo a las cuotas adquiridas, es decir el cariño se vuelve a plazos”.

Esta forma de vida descrita conlleva a formar hijos, fuera de la realidad, donde terminan comprendiendo que el esfuerzo es símbolo de exigencia y esto atenta contra su manera de ser, convirtiéndolos en: irresponsables, desobedientes, destructores, indisciplinados, apañados por sus padres, generando una actitud facilista y se complica más cuando no le encuentran sentido al aprendizaje y escasamente logran entender el valor de obtener logros.

Este problema podemos trasladarlo a la escuelas que ya sean públicas, privadas o regentadas por alguna organización en especial, que sin el estudio ni la capacitación debida invierten fuertes sumas de dinero en adquirir diversos materiales, por el simple hecho de tener una imagen de “escuela moderna” perdiendo el valor de la inversión y volviéndolos indiferentes a los docentes, que no son participes del cambio y los estudiantes terminan sin valorar lo que con tanto esfuerzo fue adquirido.

Finalmente, a manera de síntesis para revertir los efectos de la sociedad saturada y la indiferencia, la escuela debe tener una acción más activa frente al consumismo, orientando formativamente a los padres y vástagos, dando pautas, recreando escenarios de buena convivencia, capacitando y concientizando al maestro; en el caso de los Hijos, deben tener un rol activo en la sociedad, en especial de cómo deben aportar para el desarrollo del país, ser seres activos, críticos; la familia, debe continuar con su papel protagónico para el fortalecimiento de la educación, ser el espacio de crecimiento sano y no fortalecer acciones negativas en sus hijos, enseñarles que el esfuerzo es el pilar de desarrollo y el sacrificio es enfrentar a la adversidad; como último, la política de estado, deben buscar el diálogo y compromiso en todas las áreas que le competen, junto con el respeto a los derechos (consumidores) y siempre luchando por lograr la ansiada calidad de vida como símbolo de desarrollo de la educación, la cual revertirá los efectos de la sociedad saturada y la eliminación de la indiferencia entre nosotros.

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