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Lea en esta sección cómo las organizaciones usan el Global Campus 21 como instrumento para el aprendizaje, acceso al conocimiento corporativo y cooperación institucional. Entérese de oportunidades para de cooperación con la GIZ.

ComVoMujer: Un frente contra la violencia de género, en un continente extremadamente violento hacia las mujeres

Una vez más este 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, fecha que recuerda el brutal asesinato en 1960 de las tres hermanas Mirabal en República Dominicana. Fue en Colombia durante el cierre del Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe donde se proclamó en 1981 la fecha conmemorativa y no es casual: América Latina sigue siendo un continente extremadamente violento hacia las mujeres.

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Las cifras de la región son alarmantes: Perú reportó oficialmente 130 víctimas de feminicidio entre enero y diciembre de 2010; el Observatorio Manuela de Bolivia registró 157 casos en 2011 y en lo que va del 2012 se registraron 97 decesos; en Quito, Ecuador, se reportaron 1831 feminicidios entre 2000 y 2006. Entre tres y cinco de cada diez mujeres de Perú, Ecuador, Bolivia y Paraguay son afectadas directamente por la violencia.

El III Informe Internacional Violencia contra la Mujer del Instituto de Estudios sobre Violencia Centro Reina Sofía de la Universidad Internacional Valenciana (VIU), que analiza comparativamente el estado de la violencia en 45 países desde el año 2000 hasta 2006, destaca que 11 de los 14 países que están por encima del promedio internacional en este informe pertenecen a América Latina; entre los más violentos, se encuentran Bolivia y Paraguay.

Según ONU Mujeres, hoy en día 603 millones de mujeres viven en países donde la violencia doméstica aún no es considerada un crimen. La región de América Latina y el Caribe, por el contrario, se encuentra entre las más avanzadas en el mundo jurídicamente: casi todos los países de la región ratificaron la Convención de Belém do Pará, un instrumento especifico para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, y cuentan con legislación que califica a la violencia de género como una violación a los derechos humanos de las mujeres. Pero como las cifras acusan, persiste una enorme brecha entre el deber ser de la ley y una realidad que apenas empieza a destaparse. Para lograr un cambio, no basta con la aplicación efectiva de la legislación, se necesita asimismo introducir cambios socio-culturales.

Pues en sociedades multiétnicas y multiculturales como las latinoamericanas, la violencia de género se manifiesta independientemente de las fronteras culturales, de clase o de nacionalidad. Se trata de un problema sustentado en las relaciones de poder estructural e históricamente desiguales, desequivalentes entre varones y mujeres, y que se inscribe en sociedades profundamente marcadas por el orden patriarcal, la discriminación y el racismo.

La influencia de la iglesia católica más conservadora, así como el nivel de aceptación social e institucional de la violencia de género y su naturalización, son algunos de los factores que dificultan su abordaje. A estos factores se suman el subregistro y la resultante información deficiente sobre el tema, debido al hecho que generalmente la violencia se calla y se oculta por parte de las mismas víctimas. Sacar a las mujeres del aislamiento y del silencio no es una tarea fácil, y menos en países con amplios sectores de población rural e indígena.

El programa ComVoMujer de la GIZ es un ambicioso intento por revertir esta situación. Orientado específicamente a las mujeres indígenas, afroamericanas y de zonas rurales de Bolivia, Ecuador, Paraguay y Perú, ComVoMujer tiene como finalidad lograr un cambio de mentalidad para efectivamente proteger a las mujeres de la violencia de género así como erradicar prácticas discriminatorias basadas en prejuicios y estereotipos.

Las acciones y medidas del programa responden a una doble estrategia: por un lado, desarrollar las capacidades de los actores relevantes y por otro, hacer cumplir las convenciones regionales y los planes de acción nacionales contra la violencia de género a través de subsidios locales y medidas de asesoramiento. Esto incluye la mejora de los servicios estatales y no estatales en las zonas rurales y el fomento de la cultura empresarial para combatir la violencia.

Un aspecto crucial del programa es su enfoque centrado en la colaboración y participación de “los tres pilares más importantes de la sociedad – entidades de gobierno, del sector privado y de la sociedad civil -”, según la directora del programa regional, Christine Brendel. ComVoMujer parte de la base de que “sólo mediante un trabajo conjunto se logrará enfrentar eficiente y eficazmente un problema multidimensional que, para solucionarse, requiere del esfuerzo de todas y todos”. Considera por lo tanto prioritario trabajar con estos actores y vincularlos entre sí, promover el diálogo y el intercambio, generar redes y demás acciones similares. El trabajo en colaboración, de hecho, se reproduce en los distintos órdenes: entre los tres actores ya nombrados hacia el interior de cada país, entre los países participantes en el plano regional y entre Alemania y los países participantes en el plano internacional, pues ComVoMujer propone la construcción de una plataforma de intercambio de conocimientos Sur-Norte. El programa aporta sus experiencias, las sistematiza y las pone a disposición del Estado alemán, prestando asesoría técnica al Ministerio para la Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ).

Frente a la inacción y la falta de protección que ofrecen los Estados, ComVoMujer demuestra que aún queda mucho por hacer, al desplegar un abanico muy nutrido de medidas intersectoriales en distintos niveles. Entre otras, se firmaron convenios con cámaras empresariales para abordar la violencia de género en el ámbito de trabajo, se brindaron cursos de capacitación a las variopintas entidades que implementan las leyes: desde las comisarías, los refugios, el personal médico hasta las autoridades de justicia comunitaria, las fiscalías y las cortes -como las Brigadas de Protección a la Familia en Bolivia-, se realizaron encuentros de diálogo con entidades de mujeres, se promovieron mesas de informes y asesoría jurídica, se promovieron y difundieron leyes y proyectos de legislación, se llevaron a cabo actividades de prevención y promoción en comunidades locales y con entidades de mujeres, se diseñaron y promovieron campañas de información nacionales y otras actividades de sensibilización.

Ejemplo de la orientación del programa a las poblaciones indígenas es el documento audiovisual “Voces de dignidad” que el Grupo Sunu de Acción Intercultural de Paraguay está terminando, en base a una investigación en varias comunidades del país que tuvo como objeto relevar la percepción de las mujeres indígenas sobre género y violencia y, en casos de violencia, cuáles son los circuitos a los que se acude en busca de ayuda.

Mariana Franco, investigadora de este grupo que formó parte del trabajo de campo, contó que es la primera vez que el tema de género es investigado en comunidades indígenas paraguayas y señaló que todo este material quedó registrado audiovisualmente. Describió que en las entrevistas en profundidad, al partir de la discusión sobre género, en todos los casos salió el tema de la violencia. Destacó que para ninguna de las mujeres entrevistadas el tema de la violencia resultó desconocido, que “un 100% de las mujeres conoce un caso en el seno de su comunidad”. Entre las conclusiones, destacó que estas mujeres identificaron como violencia el que no se escuche su voz: “por más que hay participación, ellas manifestaron que… no se tiene en cuenta su voz”. A raíz de las entrevistas, las mujeres indígenas expresaron una enorme necesidad por conocer más sobre sus derechos; se detectó por lo tanto una demanda concreta de capacitación sobre este tema.

También Franco señaló la ausencia del Estado para responder a las necesidades de las mujeres en las zonas más alejadas de estos países. Quienes suelen acudir a la justicia comunitaria como alternativa señalan que tampoco es de utilidad para las víctimas de la violencia de género: la convivencia de los dos sistemas de justicia implica, a menudo, que las mujeres más bien terminan siendo revictimizadas en ambos sistemas. Como los códigos culturales y la justicia comunitaria de las comunidades indígenas son muy distintos a los oficiales, “entre las tareas pendientes del Estado se encuentra el armado de códigos interculturales y en varios idiomas para responder a la realidad lingüística de estos pueblos, así como la formación de promotoras comunitarias, que puedan asesorar en cuanto a las instancias a recurrir y derechos”.

En relación a la colaboración con el sector privado, Brendel explica que las formas específicas de violencia de género afectan al pleno desarrollo y la economía de la región. “Una vez que se les demuestra [a los empresarios] el impacto que la violencia hacia las mujeres tiene en su emprendimiento”, aclara, “se comprometen de manera asertiva en el marco de sus políticas de Responsabilidad Social Empresarial”. Éste fue el caso de las empresas florícolas en Ecuador, quienes además de montar capacitaciones destinadas a su personal y establecer rutas críticas de apoyo en situaciones de crisis para la derivación a los servicios estatales correspondientes, incluyeron indicadores de violencia de género en el proceso de certificación Flor-Ec; similares procesos de capacitación tuvieron lugar en 21 empresas prestadoras de servicios de saneamiento y en la empresa pesquera TASA de Perú.

Los éxitos de ComVoMujer pueden medirse en la provisión y el fortalecimiento de capacidades y herramientas, en la apropiación de las medidas conjuntas y en la generación de medidas innovadoras para combatir la violencia en los países participantes. Brendel agrega que la asesoría técnica del programa y el proceso de trabajo realizado han llevado hacia una mayor visibilidad y una percepción importante del tema para la región. Asimismo, la violencia de género se insertó por primera vez en el nuevo “Concepto para América Latina” del ministerio de cooperación alemán (BMZ). Ampliando el circuito de la cooperación internacional, las experiencias y ejemplos provenientes de este programa, además, se podrán aprovechar en otras regiones,: de hecho, el ministerio alemán ya cuenta con competencias, ejemplos comprobados e insumos para definir estrategias innovadoras para futuros proyectos en este ámbito.

 

África ya está acá - El programa „Afrika kommt!“ entra en su segunda ronda

„Mi sueño es algún día ser la primer mujer que dirija el Ministerio de comercio e industria en Ghana”, dice Sheila Kangberee, 34 años y funcionaria comercial senior para el departamento de normativa de ese país. Para alcanzar este objetivo la auditora está actualmente cursando el programa “Se viene África!“ (Afrika kommt!). Mediante el curso Kangsberee aspira, sobre todo, a aprender a asumir un papel de liderazgo.

El programa “Se viene África!“ se propone sentar las bases para una cooperación económica sostenible y fructífera entre Alemania y los países del África subsahariana. Creado en Alemania hace tres años por 19 empresas líderes de ese país, el programa está basado en intercambios intensivos y muy orientados a la práctica entre jóvenes ejecutivos africanos y empresas alemanas.

Actualmente el programa va por su segundo curso; de él participan, hasta junio 2012, 17 jóvenes ejecutivos. “Los cursos siempre terminan extendiéndose por sobre los dos años ”, explica Lydia Jebauer-Nirschl, jefa de proyecto para la GIZ y responsable de la planificación y ejecución del programa. „Los jóvenes provienen de todos los sectores, desde un ingeniero de Ghana, hasta un banquero de Kenia, pasando por una ejecutiva de recursos humanos de Zimbabwe“, aclara Jebauer-Nirschl. La GIZ está a cargo de toda la organización y el desarrollo del programa “Afrika kommt!“ incluyendo la selección de los candidatos. “De 1700 postulaciones, mediante un proceso en línea preseleccionamos a 570, que les hicimos llegar a las empresas.” 64 de ellos fueron invitados a asistir al centro de evaluación, para llegar a los 17 que finalmente fueron seleccionados.

En principio los participantes tienen que completar un curso de alemán de varios meses de duración, tanto en África como en Alemania. Cada empresa desarrolla además un programa de capacitación individual para los participantes que acoge, por ejemplo sobre temas de organización empresarial, comunicación o gestión del cambio. El programa incluye también una visita al Presidente de la República Federal Alemana. La capacitación y las excursiones tienen por objetivo profundizar las experiencias prácticas que los jóvenes directivos van adquiriendo a lo largo de los nueves meses que permanecen en la empresa así como promover la creación de redes.

Brian Mukura, actual participante, está completando sus prácticas en el Commerzbank de Frankfurt como parte del programa. En su país de origen, Zimbabwe, este bancario especialista de 31 años trabaja para el banco central. “A través de “África kommt!“ quiero adquirir experiencia internacional sobre el negocio bancario y mejorar mis competencias de liderazgo. Como bancario creo que este tipo de conocimientos son clave para que los bancos y el sistema financiero de África se sigan desarrollando“. Sheila Kangberee, otra participante, profundizará sus conocimientos prácticos desde la empresa SAP, ubicada en Walldorf. A través del programa proyecta crear una red para conectar empresas de Ghana y de Alemania en el largo plazo. „El Ministerio para el que trabajo está muy interesado en que yo aprenda cómo se hacen negocios en Alemania, para que esta experiencia pueda contribuir a la implementación de la agenda de desarrollo de Ghana”, afirma la auditora.

En lo que a la cultura empresaria y la cotidianeidad laboral respecta, son muchas las diferencias básicas que hay entre Alemania y en África, sostiene Jebauer-Nirschl de la GIZ. “Yo misma viví un tiempo en África, y ahí la gente no separa de un modo tan categórico el trabajo de su vida privada.” Cuando alguien nuevo entra a trabajar en una empresa, sus colegas lo invitan a la casa después del trabajo. Además por las mañanas uno se saluda, se da la mano con sus colegas, se pregunta por sus familias. “Los participantes del programa su vez aprenden que la puntualidad es una obligación en Alemania, y que los proyectos son planificados hasta el último detalle con antelación.”

Las empresas asimismo se benefician de este intercambio. Pues para ellas es mucho más económico poder recurrir in situ a empleados que ya hayan sido calificados. “La idea es que al volver a sus países, los participantes del curso mantengan un contacto fluido con las empresas que los acogieron y que así surjan redes sustentables”, dice la jefa de proyecto de la GIZ. También a Sheila Kangberee le interesa preservar el contacto recientemente adquirido. “El motor del desarrollo económico de Ghana es el sector privado. A través de este programa aprendo de primera mano las diversas formas de hacer negocios en Alemania, o cómo mantenerse siempre tecnológicamente actualizado. Estos son conocimientos que puedo transmitirle a mi país y a África como continente”.

Pero también Alemania tiene mucho que aprender de África a nivel negocios, como por ejemplo del sinnúmero de posibilidades económicas que ofrecen los distintos países. „África es un continente que si bien es muy rico en recursos, carece de la tecnología para usarlos y sacarles provecho”, explica Brian Mukura. „Alemania, por otro lado, no sólo tiene una posición líder en lo económico y tecnológico, si no que es además la tercera economía mundial. Esto implica que necesita muchas de las materias primas de África. Precisamente este statu quo es un buen catalizador para fortalecer y ampliar la situación de mutua ganancia y las relaciones ecológicas entre África y Alemania.“

Vagamundos: un espacio de reflexión sobre la educación chilena

En el ámbito latinoamericano ser docente suele ser una ardua tarea, que se enmarca en sistemas educativos con muchas deficiencias, donde a menudo el tiempo o el salario no alcanzan para cumplir con una función que es clave para estas sociedades. Y sin embargo es frecuente identificar en este contexto docentes que por su dedicación se desviven por mejorar la educación. Así lo demuestra el grupo de docentes chilenos Vagamundos: con la intención de mejorar el papel de los docentes en la educación, sus integrantes vienen reuniéndose, produciendo y compartiendo conocimientos de modo voluntario hace ya 15 años.

El nombre del grupo, explica Mónica Bravo Álvarez, una de sus fundadoras, se remonta al uso del vocablo en tiempos de la salitreras en el norte de Chile, donde obreros provenientes de todo el país coincidían, se encontraban con gente de otros países, entraban en contacto con el movimiento obrero internacional y llevaban después sus ideas a sus fundos en el sur. El historiador chileno Gabriel Salzar llamó a estos obreros “Vagmundos” y es en esta tradición de aprender en otros lugares para luego transformar los saberes en lo propio que se reconocen e identifican los profesores Vagamundos. Según Bravo, psicopedagoga, consejera educacional, mediadora con 23 años de servicio como profesora de aula en sectores de alta vulnerabilidad, el profesor vagamundano, se define en realidad “por su interés en participar de espacios reflexivos respecto a la educación que estamos viviendo”.

El grupo se conformó en 1998, a poco de retornar al país uno de los primeros grupos de docentes chilenos que venían de un intercambio en Alemania apoyado del Ministerio de Educación chileno y el programa de pasantías de InWEnt/GIZ. La experiencia de recorrer escuelas e instituciones educativas en Berlín durante dos meses y medio generó una magia singular que Bravo atribuye a varios factores. Para muchos “se trataba de un encuentro frente a frente con una Europa que siempre habías conocido en la tv o en los libros”. También, la acogida por parte de los facilitadores del Instituto Paulo Freire (contratados por InWEnt/GIZ) tuvo una lógica de conexión y comunicación muy especial, a diferencia de lo sucedido en otras pasantías. Su coordinadora Ilse Schimpf-Herken fue la llave maestra para darle fuerza al intercambio y continuidad a la iniciativa de los fundadores de Vagamundos. Pero además, el encuentro entre los docentes chilenos, que venían de vivir la dictadura de Pinochet, con el pasado de la dictadura Nazi y los campos de concentración en Alemania, sumado al reencuentro con maestros chilenos que habían vivido la dictadura exiliados en Berlín, llevó a un trabajo sobre la memoria, que pasó a ser un eje central de aquel viaje. En resumen, el viaje tuvo según Bravo un “contenido tremendo”.

Al volver de su pasantía, los docentes debían implementar un proyecto de acción a partir de los aprendizajes adquiridos en el establecimiento escolar propio. Independientemente de este mandato, algunos docentes tuvieron la iniciativa de organizar anualmente reencuentros informales de quienes habían viajado y 15 años después los pasantes llamándose ahora Vagamundos siguen encontrándose y cada año cuentan con una nutrida agenda con diversas instancias de reflexión. En estos años se realizaron múltiples talleres y seminarios sobre temas de interculturalidad, transformación de conflicto, teatro foro, pedagogía crítica y temas afines y se establecieron instancias de conexión y colaboración con otros grupos profesionales vinculados a la docencia, se realizaron intercambios, trabajos de investigación, proyectos de libros etc. Ejemplos de esto son la colaboración con Profesores sin Fronteras del Instituto Paulo Freire de Berlín, un grupo de profesores alemanes que viaja regularmente a dar talleres y miniseminarios por todo Chile, la publicación del libro Descubriéndonos en el otro en el año 2002, y el proyecto de investigación sobre la memoria llevado a cabo en 1999 y entregado al Ministerio de Educación.

Convencidos de que el sistema educativo en Chile no hace lo suficiente por integrar alumnos que quedan fuera del sistema, y que por consiguiente reproduce la exclusión y segregación social, sin ser lo suficientemente transformador, los Vagamundos coinciden en una mirada critica frente a las políticas educativas imperantes en este país. Como parte de esta crítica, se plantean un cuestionamiento profundo al rol actual del profesor en este país e identifican prácticas entre los docentes que es necesario revisar – como la medicación con anfetaminas a los chicos hiperactivos. Los Vagamundos se encuentran en una búsqueda en común de estrategias pedagógicas en un mundo globalizado; su principal desafío está en “desarrollar prácticas pertinentes para el desarrollo integral de nuestros estudiantes a partir de las herramientas que nos entregamos en el espacio vagamundano, teniendo en cuenta el contexto por sobre todo”, afirma Bravo.

Según esta docente, los Vagamundos se consolidaron democráticamente, “desde un espacio de libertad a través del diálogo pedagógico intercultural”, moviéndose de un lugar a otro, y a lo largo de años de trabajo compartido. El eje intercultural atraviesa su reflexión debido al carácter heterogéneo de este grupo de 20 docentes provenientes de distintos rincones de Chile, y a la proyección internacional del grupo; su surgimiento, de hecho, está asociado al mencionado Programa de Becas al Exterior, del Ministerio de Educación de Chile, un exitoso ejemplo de aprendizaje intercultural y global – y a ese contacto inicial del grupo con otra realidad, cultura y sistema educativo.

Prueba de la vitalidad de los Vagamundos es la motivación y el compromiso de sus miembros; asisten a las reuniones “con cuerpo y alma”. Probablemente por ello, los intentos de incorporación de las nuevas tecnologías a este grupo no han sido muy fructíferos. Bravo recuerda el intento llevado a cabo con la colaboración de InWEnt para que el grupo tuviera su página web y si bien hubo mucho entusiasmo en lograr la participación del grupo en una plataforma digital, la página no logró difundirse debido a limitaciones en la cobertura fuera de Santiago, pues las comunicaciones cibernéticas no tienen el mismo alcance en todas las ciudades de Chile, y así mucha gente quedaba afuera de la web.

Lo cierto es que los encuentros sí lograron sostenerse a través del tiempo, y mucho más, dar vida a un grupo que alcanza y nutre a muchos docentes. A partir de del 20 de septiembre de 2012 nuevamente los Vagamundos invitaron a los nuevos pasantes de 2009, 2011 y 2012 al encuentro con los participantes de las primeras pasantías. Como la temática de las pasantías cambió, – las primeras se orientaban a la reflexión sobre los Objetivos Fundamentales Transversales, mientras las nuevas se dirigen a profesores de matemática- , el diálogo entre los dos mundos de maestros de educación básica será una nuevo desafío para lo Vagamundos.

Construcción colectiva del conocimiento en la Universidad Indígena Intercultural

Si bien muchos países latinoamericanos tienen una población indígena importante, estos grupos han sido discriminados y excluidos de muchos espacios de participación. El sistema educativo es un ejemplo: en promedio, los sectores indígenas alcanzan niveles educativos inferiores al resto de la población, y raramente logran continuar sus estudios más allá de la escuela. Por un lado, la educación que imparten los Estados no responde a las necesidades de formación de la población indígena, y por otro, los saberes tradicionales de estos grupos no tienen lugar en la currícula.

Esta situación viene cambiando en muchos países pues cada vez existe un mayor reconocimiento a la sociedad multicultural y a los derechos de los grupos indígenas. Una serie de cambios en la legislación ha promovido el aumento de la participación de sectores indígenas en las estructuras estatales, económicas y sociales, pero la realidad es que los profesionales de origen indígena son escasos.

Con este trasfondo y en respuesta a las demandas de las organizaciones indígenas, en el año 2005 se concretó la idea de la Universidad Indígena Intercultural (UII); los primeros postgrados se lanzaron en el 2007. Impulsada por el Fondo Indígena con sede en Bolivia, su objetivo es contribuir a la formación de profesionales indígenas cualificados y con capacidad de liderazgo que puedan asumir, desde una perspectiva intercultural, tareas de articulación, participación y toma de decisiones para así lograr incidencia en sus respectivas sociedades. A través de una red que reúne a 26 centros Académicos Asociados, participan de esta iniciativa 11 países latinoamericanos y España.

La UII tiene como eje la educación intercultural basada en la diversidad, diversidad que el mismo estudiantado refleja: hasta el 2010 pasaron por la UII participantes de más de 100 pueblos indígenas y de más de 20 países de América Latina. Pero además la diversidad cultural es intrínseca a la visión de la UII, y atraviesa sus programas de un modo integral – sus contenidos, metodología y personal docente.

En este sentido, el aspecto más innovador de la universidad es la CII, o Cátedra Indígena Itinerante, que forma parte de todos los posgrados de la UII. La cátedra lleva a la UII expertos, líderes, sabios y sabias indígenas con trayectoria reconocida en sus países, quienes, aplicando metodologías participativas y enfoques interculturales respetuosos de la cosmovisión y espiritualidad indígenas, generan un diálogo intercultural.

La CII genera así un movimiento integrador en varios órdenes: promueve la integración en la educación universitaria de personas, conocimientos y experiencias que provienen de “otros” ámbitos, significativos en la vida y trayectoria de los pueblos indígenas y que generalmente fueron excluidos del debate académico por haber sido considerados “no-científicos”, por no responder a las exigencias o rigor metodológico de ese debate y, en casos peores, por llana discriminación y racismo. A través del diálogo intercultural se aspira a una valoración más profunda de los sujetos indígenas; se busca fortalecer su propia identidad e historia para que los mismos sujetos se asuman y se desenvuelvan en sus sociedades con mayor consciencia. Al incorporar los conocimientos tradicionales de los pueblos a la formación universitaria, se contribuye gradualmente a la interculturalización de la educación superior.

“Ahora estamos apenas en la etapa de incorporar los saberes indígenas y ponernos a reflexionar sobre ellos”, sostiene Verena Blickwede, coordinadora del proyecto para la GIZ . Y explica que parte del problema es que los pueblos indígenas no son homogéneos; en el continente existen más de 600 grupos, cada uno con su cultura y sus saberes. El punto de partida necesario es aceptar que no existe un saber monolítico. “No se trata de occidentalizar este saber, ni de medirlo con la vara de Occidente – eso volvería imposible su aceptación. A través del intercambio y el resumen de experiencias y saberes se aspira a desarrollar un conocimiento colectivo.”

En vez de apostar a la creación de una nueva institución con infraestructura propia, la UII se creó a partir del aprovechamiento de recursos existentes y armó una red virtual que recupera las experiencias de educación superior y las capacidades existentes de sus centros asociados.

Los cursos duran entre 4 y 24 meses y son semipresenciales. Su carácter virtual se debe a que la mayoría de los alumnos estudia mientras trabaja; muchos son activos en sus comunidades y no pueden ausentarse. Pero el soporte virtual permite intercambiar la visión indígena de distintos países, intercambio que se enriquece debido a la internacionalidad de los estudiantes. Si bien la UII aún no tiene su propia plataforma virtual, esta es una de las prioridades para este año.

Los contenidos que imparte la UII son los considerados prioritarios por los pueblos y las organizaciones indígenas. Entre los cursos que ya forman parte de la oferta de la UII se encuentran diplomados en Educación Intercultural Bilingüe, Salud Intercultural, Derechos Indígenas, Fortalecimiento del Liderazgo de Mujeres Indígenas, Desarrollo con identidad y Gobernabilidad.

Actualmente son las organizaciones las que avalan los candidatos para la UII. Es requisito contar con una trayectoria académica previa, pero para quienes carecen de titulación académica, la UII brinda la posibilidad de estudiar a quienes se hayan desempeñado activamente en su comunidad, sean un referente o posean sabiduría validada por la comunidad indígena.

Con el objetivo de poner a disposición de los gobiernos y las organizaciones indígenas latinoamericanas personal calificado para el tratamiento de temas indígenas e interculturales, la GIZ apoya la UII desde principios del 2005. La consultoría en procesos y asesoramiento técnico in situ están destinadas a la consolidación de los cursos ofrecidos, y particularmente al funcionamiento y fortalecimiento de la CII e implican entre otros tareas de concepción y diseño currícular, desarrollo de materiales y capacitaciones. También España, Bélgica apoyan a la UII.

A punto de cumplir sus primeros cinco años, la UII se aboca ahora a desarrollar su propia institucionalidad. Si bien se aspira a lograr su reconocimiento internacional esto será „ un largo proceso“, según Blickwede, pues se ha de comenzar por el reconocimiento en la región. Proceso que consiste en primer lugar, en dar por sentado la identidad cultural propia, y sobre esa base, darles reconocimiento académico a los saberes. Los 400 graduados, y una tasa de graduación de 85% sobre la matrícula demuestran que estos primeros pasos ya están encaminados y que probablemente el reconocimiento de la UII como universidad en la región llegue pronto.

Más información:

UII http://www.reduii.org/

Fondo Indígena http://www.fondoindigena.org/

“Invertir en la protección del medio ambiente puede ser positivo para el empleo”

Frente a las amenazas de la degradación ambiental, el deterioro y agotamiento de los recursos naturales, la emergente economía verde se vuelve cada vez más tangible a través de los esfuerzos por combatir el cambio climático y sus efectos. En el camino hacia una economía más sostenible, la promoción del empleo verde se vuelve una pieza clave. En esta dirección vienen trabajando desde 2007 la Organización Internacional del Trabajo (OIT) junto con sus principales socio en la Iniciativa Empleos Verdes, el Programa de las Naciones Unidad para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Confederación Sindical Internacional (CSI).

También la GIZ, que ya ha cooperado con la OIT en diversos proyectos, entre ellos la organización del primer curso sobre ECBCheck que se ofreció en el Centro de Formación Internacional en Turín, está en la misma sintonía, pues el tema de este año de la organización es “Economía responsable – desarrollo sostenible“. Lo cierto es que una economía verde sólo será alcanzable mediante la creatividad y la acción conjunta de todos los involucrados – gobiernos, empresas, consumidores, organizaciones regionales e internacionales.

En la siguiente entrevista el experto Peter Poschen, a cargo de la coordinación del Programa Global de Empleo Verde de la OIT y jefe del Departamento de Creación de Empleo y Desarrollo Empresarial en la misma institución, muestra cómo su organización trabaja con distintos actores. Poschen tiene un doctorado en ciencias de la Universidad de Freiburg y un diploma de especialización en modelado económico y contabilidad para el desarrollo sostenible. En el área de desarrollo sostenible Poschen tiene más de 25 años de experiencia en cuatro continentes, con el foco en las dimensiones sociales del uso de recursos naturales y trabaja para la OIT desde 1986.

¿Cómo fue que el tema de empleo verde pasó de ser “utopia ecológica” a transformarse en realidad?

Hubo un cambio en la percepción más antigua, según la cual la protección del medio ambiente implicaba un costo, y que necesariamente tenía que ser malo para el empleo. En los últimos cinco años esta visión ha sido desterrada, como un mito. Son cada vez más los responsables de las políticas y miembros del público que se dan cuenta que invertir en el medio ambiente puede resultar positivo para el empleo. En general, en todos los países que se han estudiado observamos una tendencia a un efecto positivo para el empleo. En términos de empleo, el beneficio neto puede ser más o menos significativo.

Además de los efectos ambientales, directos de signo positivo – por ejemplo, en los obreros que producen energía limpia- hay también efectos positivos indirectos, en otros sectores – por ejemplo, en los trabajadores que producen el acero requerido para un molino de viento. Particularmente interesante es el efecto adicional que generan los empleos verdes en toda la economía. Por cada dólar que se invierte en energías convencionales, son muy pocos los empleos generados en comparación a los generados por otros productos o servicios. En cambio, el ahorro energético o la reducción en las importaciones de combustibles fósiles que implica el cambio hacia las energías renovables produce un aumento en la demanda de productos y servicios que requieren mucha mano de obra. De todos modos, el hallazgo más importante fue que no es cierto que hay que elegir entre la protección del medio ambiente o la creación de empleos, que se puede hacer ambas cosas al mismo tiempo.

¿Cuáles son los objetivos y los desafíos del departamento que dirige en la OIT?

Nuestro objetivo en el Programa Empleos Verdes es contribuir al desarrollo verdaderamente sostenible, trabajar en la articulación entre el empleo decente, el desarrollo económico y la sostenibilidad ambiental. Parte de la dificultad es que el debate se ha centrado mucho en los costos de este cambio, pero los beneficios apenas se han discutido. Una mayor conciencia del aporte al desarrollo que podría hacer una economía más verde a través de mejoras en la salud, más empleo e inclusión social, podría generar un acercamiento entre los países industrializados y los que están en vías de desarrollo. El desafío es que se trata de un tema enormemente complejo, y que hace falta mucho más trabajo analítico para llevar a la práctica las cosas que ya sabemos. Estamos especialmente encantados con el ejemplo de Brasil, un país que ha sabido llevar varias de las ideas sobre empleos verdes en escala.

¿Cuáles son las medidas que adoptó Brasil?

El gobierno empezó a encarar una importante escasez de vivienda a través de un programa de vivienda social destinado a familias muy pobres. El suministro de sistemas de calefacción solar significó una gran diferencia, ya que por un lado permite la provisión de más agua caliente, sumado a los ahorros significativos para la familia, a la vez que se reducen las emisiones y los costos para la sociedad. 240,000 hogares serán equipados con este sistema, brindando así a los pobres energía barata y limpia, un buen ejemplo de una práctica de inclusión social.

Otra iniciativa interesante es la nueva ley de residuos sólidos: apunta al creciente problema de los residuos, pero además integra a los “cartoneros” que ya están a cargo de la basura a la economía de reciclaje, mejorando la calidad de su empleo y aumentando el nivel de sus salarios. La tercera medida ha sido la adopción de las líneas directrices de la OIT para la legislación forestal del Amazonas. Brasil tiene una economía y una población muy grandes, en la que la deforestación es el principal causante de emisiones. Las directrices de la OIT implican el cumplimiento de estándares ambientales y laborales y promueven la gestión sostenible de la selva.

¿Cuál es su papel como jefe del Departamento de Creación de Empleo y Desarrollo Empresarial y coordinador del Programa Empleos Verdes de la OIT?

Nuestro trabajo consiste en promover el desarrollo de empresas: las ayudamos a establecerse, les ofrecemos capacitación y asistencia técnica. También estamos ayudando a los países, les ofrecemos servicios para el desarrollo de negocios, acceso a tecnología, asesoramiento sobre políticas y capacitación. Ponemos especial atención en el desarrollo empresarial de jóvenes y mujeres, por ser ellos una parte importante de la economía. Además estamos promoviendo las prácticas responsables y sostenibles desde el punto de vista social y ambiental en el ámbito laboral.

¿Cuál ha sido la respuesta de los países?

El informe de 2008, “Empleos verdes: Hacia el trabajo decente en un mundo sostenible y con bajas emisiones de carbono”, generó una ola de interés, tras la creciente toma de conciencia de que la protección ambiental es una necesidad que puede tornarse en oportunidades. Muchos gobiernos vinieron a preguntarnos si podíamos ayudarles a hacer algo. Lo interesante es que en países muy diferentes tuvimos experiencias muy similares. En todos los casos la sostenibilidad termina siendo invariablemente muy relevante. Y siempre se pueden identificar oportunidades interesantes en las que los países están dispuestos a invertir. En general se trata de dos o tres sectores, que varían según el país.

¿Y dónde se ubican las TICs y la industria de servicios digitales en relación al empleo verde?

Esta es una de las áreas en las que es difícil de definir … Algunos sectores de empleos verdes son fácilmente identificables, como los trabajadores en energías renovables o en sistemas de transporte sostenibles, pero hay otro grupo menos visible, que incluye a los gerentes de IT, gerentes de facilidades y logística, gerentes de adquisiciones y otros cuyas decisiones hacen una diferencia en cuanto al uso de recursos. El uso sistemático de las TICs en edificios, fábricas, transporte etc podría representar una reducción en emisiones de gas de invernadero equivalente a las emisiones de EEUU, uno de los principales emisores del mundo.

Todas las agencias de la ONU, incluyendo la OIT, se han propuesto convertirse en neutrales respecto a las emisiones. Esto implica un uso mucho más intensivo del skype así como enlaces vía teleconferencia y video. Para reducir las emisiones ahora hacemos muchas entrevistas usando las TICs, en vez de volar como hubiéramos hecho en otras épocas. El teletrabajo representa una contribución adicional, porque disminuye los viajes al puesto de trabajo así como las emisiones. Puede hacer una contribución significativa, pero no me animaría a clasificar a los teletrabajadores como empleados “verdes”. En términos generales tenemos que tomar conciencia de que no hay una única solución para alcanzar la sostenibilidad ambiental; son muchas las medidas que hace falta tomar.

¿Cuáles serán los cambios más visibles en el mercado laboral en el futuro?

El mercado laboral de muchos países se está transformando. El sector verde está creciendo y cada vez atrae a más jóvenes. Los perfiles de muchas ocupaciones a través de varios sectores están cambiando. Los ingenieros de tecnologías de la información, directores de compras son parte de la mano de obra invisible en la protección ambiental – y toda esta gente tendrá que incorporar un aspecto ambiental a su perfil, tendrán que saber relacionarse con este aspecto. Los gerentes de adquisiciones por ejemplo necesitan aprender que los residuos de IT son muy tóxicos y que las funciones de reposo consumen mucha energía.

¿Cuál es el papel que le toca a la educación y al e-learning en esta temática?

Sí creo que el e-learning va a ser un medio importante para aprender nuevas destrezas, cosas que ahora se pueden lograr más rápido que sin él. Una de las grandes sorpresas que tuvimos con el informe de 2008, que jamás fue impreso, es que en los seis meses que siguieron a su publicación digital, fue descargado de los sitios de la UNEP y de la OIT unas 750.000 veces. Esto es una respuesta abrumadora a un informe que no existía físicamente. Por eso procuramos mantener una presencia en la Internet, en la medida que ésta deviene más y más importante.

Y ya lo vemos sucediendo en nuestra red en Asia, en los cursos de blended learning que está dando el Centro Internacional de Capacitación de Turín; en el curso sobre empleos verdes y desarrollo económico local, también en la plataforma de aprendizaje de cambio climático de la ONU. Los cursos de capacitación sobre empleos verdes tienen un componente de e-learning. Uno de los cursos para miembros de sindicatos en América Latina se dicta totalmente en línea. En Asia, que es la región más desarrollada en términos de empleo verdes, la plataforma en línea es muy activa; la creación de la base de conocimientos de la comunidad de práctica de la región surgió con total naturalidad. También están creciendo las iniciativas civiles privadas en la red, como la red estadounidense “Building pathway for a green workforce”. De todos modos algunos sectores depende de su oficio específico, y para habilidades muy prácticas que requieren del trabajo manual, como puede ser la construcción verde, la interacción directa sigue siendo necesaria. Muy probablemente en esos casos, una combinación de teoría y práctica sea la solución más adecuada. Ocultar

Igualdad económica contra la pobreza: El Programa CHANCE de la GIZ apoya a empresarias en países en desarrollo

En muchos países en desarrollo y emergentes a las mujeres les resulta particularmente difícil afianzarse en la vida laboral, especialmente cuando se trata de establecerse como empresarias autónomas. Un motivo fundamental de esta dificultad es la falta de personas de contacto in situ que puedan brindarles apoyo en la difícil búsqueda de un sustento económico.

“A menudo las asociaciones empresarias en los países en desarrollo no están bien posicionadas y los servicios que ofrecen podrían ser mucho mejores”, dice Inge Meier-Ewert, directora de proyecto del programa GIZ CHANCE (Chamber and Advisory Network And Cooperation For Women Entrepreneurs).

Muchas preguntas básicas, como por ejemplo “¿Cómo armo un plan de negocios? o “¿dónde y cómo consigo un crédito conveniente?” suelen quedar sin respuesta. A menudo las mujeres son dejadas en soledad con sus problemas. “Por lo tanto las empresarias tienen mucho provecho que sacar de una mejora en la oferta de servicios”, afirma Meier-Ewert.

Es en este punto precisamente donde entra en escena el programa CHANCE. Su objetivo es fortalecer, capacitar y conectar de modo sustentable a las asociaciones de empresarias de África, Asia e India. De este modo CHANCE apunta a sentar las bases para una mayor participación económica de las mujeres en los países en desarrollo.

Pues se trata tanto de una condición fundamental para la igualdad de género, como también de un importante factor económico en la lucha contra la pobreza. “Las asociaciones deberían convertirse en agentes multiplicadores competentes, para poder así mantenerse a sí mismas y a sus integrantes permanentemente formadas, además de promover un intercambio fluido entre ellas,” dice Meier-Ewert.

Para alcanzar este objetivo, CHANCE opera en tres niveles: nacional, regional e internacional. „A nivel nacional buscamos establecer contacto directo con las asociaciones, como por ejemplo la Business Women Association South Africa, y entonces averiguamos cuáles cursos y sobre qué temas hacen falta, “, explica la directora del proyecto Meier-Ewert. „En Sudáfrica logramos entre otras cosas armar un pool de formadores y llevamos a cabo un „Training of Trainers“.”

La oferta de perfeccionamiento de CHANCE es muy amplia, pues la situación de las asociaciones y las necesidades de capacitación en los distintos países son muy variables. Mientras que países como Tanzania o Zambia aún requieren mucho desarrollo, Sudáfrica con su Women Association South Africa, por el contrario, se encuentra muy bien posicionada. Allí existen muchas empresarias exitosas en todos los niveles jerárquicos. Aún otro ejemplo es la Association of Lady Entrepreneurs de Andra Pradesh (ALEAP) de la India, que es muy activa. Así, la ALEAP le arrendó una superficie enorme al gobierno para establecer allí un parque industrial destinado a empresarias.

En él las mujeres pueden montar y desarrollar sus negocios. En otros países las mujeres tienen prohibida incluso la posesión de bienes inmuebles. Sin propiedad, sin embargo, no pueden acceder a créditos por no poseer las garantías requeridas. Para acabar con este círculo vicioso es imprescindible contar con asociaciones fuertes que puedan brindar un importante apoyo a las mujeres.

En esa dirección contribuyen de modo decisivo una amplia red de contactos y un intercambio estrecho con otras organizaciones. Por eso CHANCE también trabaja a nivel regional. Como explica Meier-Ewert, „la mayoría de las veces las asociaciones de los distintos países no se conocen entre sí. De ese modo las organizaciones empresariales de Sudáfrica, por ejemplo, no tienen idea de lo que está sucediendo en Zambia o en Tanzania.“ De ahí que CHANCE coopera, entre otros, con la Unidad de Género de la comunidad de desarrollo sudafricana SADC (Southern African Development Community).

Esta organización regional con sede en Botswana que aglutina actualmente a 15 países miembros aspira a promover la integración económica y política en África meridional. Su equivalente asiático-indio es la SAARC Chamber Women Entrepreneurs Council (SCWEC por Consejo Cámara de Mujeres Empresarias), entidad con la cual también coopera la GIZ. A través de CHANCE funciona todos los años, según la época, una Summer Academy o un Winter School.

„Invitamos a distintas asociaciones empresariales de estas organizaciones centrales, les ofrecemos cursos sobre los temas que tienen demanda, entre ellos Planeamiento estratégico, gestión financiera o liderazgo”, explica Meier-Ewert. También la relación con la práctica es muy importante, por eso las empresarias describen sus experiencias y dan consejos sobre diversos temas, como por ejemplo cómo obtener y conservar socios en las asociaciones o cómo hacer contactos efectivamente desde el lugar de empresaria.

CHANCE busca también entablar diálogo entre las asociaciones comerciales de mujeres y Alemania, para así proyectarlas en el plano internacional. De hecho ya existe un contacto estrecho con la asociación de empresarias alemana VDU. „Intentamos además impulsar el diálogo internacional, y lo hacemos invitando a las asociaciones de empresarias a Alemania, donde las mujeres pueden tomar parte en conferencias o ferias, y aprender por ejemplo a auto presentarse, a hacer marketing“.

Un mayor poder económico de las mujeres en los países en desarrollo debería traer asimismo repercusiones políticas en el largo plazo. Por ejemplo, a través del logro de las bases legales que faciliten a las mujeres el camino a su independencia económica.

„En algunos países las mujeres ya están muy bien conectadas. Con nuestro trabajo queremos lograr que las asociaciones en los países donde esto aún no sucede se animen y cobren fuerzas para poder imponerse mejor. El día que el diálogo entre las asociaciones y las mujeres llegue a ocupar un lugar prioritario en los niveles de decisión política, será entonces garantía de un éxito, que seguro tendrá efectos positivos“.

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Crecimiento económico con estándares de calidad

Se trate del tamaño de los envases, los materiales o los procedimientos de fabricación, hoy en día son muchos los procesos de la cadena productiva que están estandardizados. Estas normas tienen como fin simplificar el comercio internacional y eliminar las trabas comerciales. Aquellos países que quieran abrir nuevos mercados de consumo y mantenerse a la vez competitivos deberán adoptarlas. No obstante, embargo muchos países emergentes y en desarrollo aún no implementaron este sistema de normas internacionales que podría activar su economía de modo sustentable.

Con este trasfondo, el Physikalisch Technische Bundesanstalt (PTB, el Instituto Físico-técnico federal de Alemania) en cooperación con el Deutschen Institut für Normung (DIN, Instituto Alemán de Normalización) concibió, redactó y organizó por primera vez, el curso „Quality Infrastructure for Sustainable Developement“ (QuISP, Infraestructura de calidad para un desarrollo sostenible) . El Global Campus brindó la plataforma apropiada. El PTB a su vez recurrió al asesoramiento técnico y a los vastos conocimientos sobre e-learning de InWEnt.

El curso se dirigió a participantes en posiciones estratégicas de la esfera política y económica provenientes de países del Caribe y de África. El objetivo, según el PTB: explicar el significado económico de las normas, las reglas técnicas y otros elementos de la infraestructura de calidad así como transmitir sus dimensiones en el contexto de los asuntos comerciales.

Los participantes podrán luego aplicar estos conocimientos en la negociación de acuerdos de sociedades comerciales.

La Unión Europea (UE) firmó un acuerdo de sociedad económica (Economic Partnership Agreement (EPA)) con la región Caribe, entre otros. Se trata de un acuerdo para la liberalización del comercio entre la UE y los estados AKP, en su mayoría antiguas colonias europeas en África, el Caribe y en el Pacífico sur. Gracias al conocimiento sobre el valor y el significado de las normas, las reglas técnicas y los criterios de calidad, los participantes podrán reforzar su posición al participar en las negociaciones comerciales.

„La tecnología y el desarrollo sustentable son decisivos para Surinam como país en desarrollo, este curso me ha dado un impulso muy importante“, afirma el participante Ginmardo Kromosoeto, ministro de trabajo y tecnología del país caribeño. Particularmente interesante para él fue entender el significado de las normas y de las reglas técnicas en el contexto comercial así como la importancia de calibrar los instrumentos de medición. “No sólo la empresa líder en electrotécnica de Surinam, Multi Electrical Systems, que tiene una rol precursor en nuestro país, pudo sacar provecho del curso. Mediante la implementación de normas pudimos equiparar y unificar mejor nuestras actividades en general con las de otras empresas en el Caribe y en Europa.”

Discusiones grupales y Media-Wiki

El QuISP empezó con un taller en Guyana. Durante seis meses el curso continuó en línea con apoyo tutorial; para el cierre los participantes se encontraron en Braunschweig y en Berlín. Lo que lo hizo especial fue que durante la fase en línea los participantes fueron acompañados y asesorados directamente por expertos del PTB y del DIN. Las discusiones grupales sobre temas específicos promovieron no sólo el intercambio sobre los contenidos del curso, sino también la creación de redes regionales.

Además durante la fase en línea los participantes elaboraron los contenidos para una aplicación Media-Wiki que ahora está disponible en el GC21. En ella los participantes debían volcar un resumen sobre el estado del desarrollo de la estandarización en sus respectivos países. La información para ello fue recogida in situ ante los respectivos responsables en empresas e instituciones: se trata del primer paso para establecer importantes y duraderos contactos y redes.

Los registros en la Wiki pusieron en evidencia que algunos de estos países aún no cuentan con una institución nacional de normalización. Asimismo hay pilares esenciales para la infraestructura de calidad que aún necesitan desarrollo y apoyo en estos países.

A menudo se encuentran carencias también en otras condiciones básicas: “El nivel de la formación en Haití es muy bajo, hay muy poco consumo y la situación política es inestable”, explica el participante Serge Richard Petit-Frere, director de Marketing y Calidad en la Société Financière Haitienne de Dévelopement (SOFIHDES), la única sociedad de desarrollo privada en Haití. „Faltan cuadros calificados y personas competentes con poder de decisión en las posiciones claves”. El QuISP le aportó a Petit-Frere, de 33 años, conceptos para el establecimientos de estándares y calidad que él podrá implementar en su práctica profesional. “El curso es un primer paso para la introducción de estándares y calidad en la región Caribe. Y sin embargo Haití tiene aún un largo camino por recorrer”.

[PTB: Informaciónes y publicaciónes]